Una introducción a los modos del Canto Gregoriano

Canto Gregoriano, Música Sacra Philokalia Filocalia Cantorum

En la tradición de la Iglesia Católica el canto es considerado un elemento primordial de la Liturgia, pues sirve como un medio de alabanza para darle mayor gloria a Dios por parte de los fieles. Estos cantos, que han sido utilizados a lo largo de la historia de la Iglesia, en el rito latino han confluído en un tipo de monodia llamada Canto llano o Canto Gregoriano, como es mejor conocido. Una de las mayores dificultades en la percepción y el estudio del gregoriano se encuentra en la comprensión e interiorización de un sistema musical muy diferente al tonal: La música modal. La tonalidad, a pesar de ser relativamente nueva en la historia de la música ha prevalecido y dominado en los últimos tiempos, condicionando nuestro sentido musical. Es pues imprescindible, dar a conocer las bases del sistema del canto llano para poder apreciarlo en su naturaleza.

El sistema del Canto Gregoriano, cuyo principio fundamental de organización fue llamado Oktoechos, fue establecido durante el papado de san Gregorio, quien estuvo a la cabeza de la Iglesia entre los años 590 y 604. Se llama oktoechos porque está fundamentado en un sistema de ocho modos. Originalmente, sólo cuatro modos eran usados. Ellos fueron designados con números griegos: protus, deuterus, tritus y tetrardus. Cada modo está dividido en dos formas, una superior llamada auténtica y otra inferior llamada plagal (derivada). La plagal consiste en desplazar el rango tonal una cuarta abajo de la forma auténtica, pero manteniendo el mismo final. Los ocho modos fueron inicialmente designados con números, como les encontramos en el Graduale Romanum o el Liber Usualis, pero alrededor del siglo IX o X, se tomaron prestados los nombres, más no la construcción, de las antiguas escalas griegas: dórico, frigio, lidio y mixolidio. La adopción de estos nombres se debe quizás a un error de transferencia de los nombres de las escalas de transposición griegas, a los modos gregorianos.

La esencia de cada modo está determinada por su contorno melódico en el que toman primordial importancia dos notas en particular: la finalis, que es en general la última nota del canto, y la repercusa o nota tenor, que es la nota recitativa que juega un papel contrastante con respecto a la finalis y que pone el elemento de “tensión” en el canto. La finalis es la misma para los modos en sus formas auténtica y plagal. Lo que diferencia los dos modos es que, en las formas auténticas, la repercusa se encuentra un intervalo de quinta por encima de la finalis, mientras que en las formas plagales, la repercusa se determina a partir de la nota tenor de las auténticas: una tercera abajo de ésta. La excepción a esta regla es cuando la repercusa resulta ser la nota Si. Para evitar el tritono (tres tonos enteros) entre Fa y Si, la nota tenor se eleva un tono, hacia Do. Esto sucede en los modos Deuterus en sus dos formas y en el modo tretardus plagal. Observemos la siguiente gráfica para mayor comprensión:

PROTUS - Modos 1 y 2 DEUTERUS - Modos 3 y 4
TRITUS - Modos 5 y 6 TETRARDUS - Modos 7 y 8

En algunos lugares se compara esta relación FinalisRepercusa con la relación Tónica-Dominante en la música tonal, sin embargo esta denominación puede conducir a errores dado que a falta de la nota sensible (VII grado) no se generan ni resuelven en la música modal las tensiones propias del grado dominante en la música tonal.

Modo I II III IV V VI VII VIII
Repercusa La Fa Do La Do La Re Do

Aunque en la gráfica superior se muestran los modos a través de los ocho tonos de la escala, en el Canto Gregoriano se procuran evitar el tritono y los semitonos, y por ello mismo se acostumbra prescindir del séptimo grado del modo. Esto no quiere decir que un canto gregoriano no conste de más que de seis alturas, sino que la estructura modal del canto gregoriano funciona a través de hexacordios, conjuntos de seis notas, que son superpuestas, replicando la misma estructura de tonos y semitonos para extender la melodía. Así, es frecuente encontrar que en una pieza hay algunos giros melódicos bien conocidos que rompen la estructura del modo. También, por la misma razón, puede hallarse que la nota SI sufre alteraciones en una misma pieza. Al Si becuadro se le llama quadratum, y al Si bemol rotundum.

Valga recordar que esta comprensión del sistema modal es una reconstrucción a partir de la teoría musical formulada posteriormente. Originalmente, el canto era aprendido y enseñado como un movimiento, una sucesión de intervalos, sin alturas absolutas, como deja entrever la notación de Saint Gall. El tetragrama y las notas musicales son construcción del monje benedictino Guido d’Arezzo que le dio nombre a las posiciones del tetragrama tomando las primeras sílabas del himno a San Juan Bautista Ut Queant Laxis, creando las primeras seis notas de la escala (Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La). Gracias a este sistema de posiciones llamado solmisación, padre del actual solfeo, se consiguió la superposición de tetracordios para la construcción de las escalas.

Graduale de Saint Gall Canto Gregoriano
Notación de Saint Gall

Con la aparición de la polifonía imitativa, hacen su aparición nuevas alteraciones, especialmente el uso de la sensible hacia la nota finalis en las fórmulas cadenciales: Do# hacia el Re, Fa# hacia el Sol y Sol# hacia el La. La introducción de estos adornos es lo que se conoce como Música Ficta. Adicionalmente, con estas nuevas alteraciones se permite añadir nuevos conjuntos al sistema hexacordal de Guido d’Arezzo, dando origen a dos nuevos modos: Eólico y Jónico, cuyas estructuras serán la base de las escalas mayores y menores en el sistema tonal.

Así, pordría decirse que la Iglesia es madre de toda la teoría musical occidental. Observando de forma retrospectiva la evolución de la música modal hacia la tonalidad es posible comprender más profundamente el sistema del Canto Gregoriano, propio de la liturgia. Esperamos, por lo tanto, que este conocimiento sea de mucha ayuda para quienes desarrollan el ministerio del canto en la liturgia de nuestra Iglesia.

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