La música para la Misa de Difuntos

Misa de Difuntos Requiem Funeral Exequias

¿Qué debe cantarse en una misa de difuntos? Hace unas semanas he asistido a un par de misas de difuntos, no eran exequias específicamente sino una misa de aniversario, y otra a una semana del fallecimiento. En ambas ocasiones me llamó la atención la música cantada en las misas, por lo pobre en reflejar la Fe Católica sobre la muerte de los fieles. Ahora, pude darme cuenta de que tal empobrecimiento no afecta sólo a los cantos sino que también toca a las homilías.  Si en la misa se escucharon canciones como “Entre tus manos” o “Más allá del sol”, en la homilía sólo se escuchó sobre el bien que la persona había hecho en vida y que la muerte era un paso necesario para llegar a la vida eterna.

San Juan Bosco decía que el mayor error de la pedagogía moderna era el abandono de la enseñanza sobre los novísimos, y si eso decía él hace más de un siglo ¿Qué podremos decir de la enseñanza actual? En las múltiples exequias en que he estado, jamás he escuchado que el sacerdote hable en la homilía sobre el juicio particular, sobre el Purgatorio, o sobre el Infierno. El Cielo sí que se ha mencionado, pero injustamente, pues se ha afirmado que el difunto ya se encuentra en el Cielo, contrariando totalmente la enseñanza de la Iglesia al respecto. Este terrible error contagia inevitablemente la música, de modo que se emplean cantos como los mencionados anteriormente que invitan a pensar en la resurrección como consecuencia automática de la muerte, e incluso otros más alegres llegando al puritanismo de insinuar que la tristeza ante la muerte es “falta de Fe en la resurrección”.

Basta revisar las indicaciones del Graduale para la Missa pro Defunctis para echar abajo todos estos errores. En primer lugar, la misa de exequias tiene un ordinario indicado que es casi el mismo de las misas feriales en tiempos de Adviento y Cuaresma. Esto ya nos habla de recogimiento, de austeridad, de penitencia, de implorar la misericordia de Dios.  Cada una de las dieciocho misas del Kyriale posee un carácter y un temperamento particular de acuerdo a los momentos del ciclo litúrgico en los que se indica su uso, algo que lamentablemente se ha perdido con el abandono del Canto Gregoriano, y la misa de difuntos es la más sobria y simple de todas. Valga mencionar de paso, que con la pérdida del gregoriano en las parroquias, ha desaparecido también la variación textual en el Agnus Dei del Officium Defunctorum.

Agnus Dei Missa pro Defunctis Misa de difuntos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, dales el descanso. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, dales el descanso. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, dales el descanso eterno.

Ahora bien, los textos del propio de la Missa pro Defunctis son transparentes en cuanto a qué actitud nos pide la Iglesia frente a la muerte de un ser querido: El Introito nos dice “Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.” (Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua), y el Tracto “Absolve Domine animas omnium fidelium defunctorum ab omni vinculo delictorum. Et gratia tua illis succurrente, mereantur evadere juditium ultionis, et lucis aeternae beatitudine perfrui.” (Absuelve, Señor, las almas de todos los fieles difuntos de los lazos de sus pecados. Y mediante el auxilio de tu gracia, merezcan evitar el juicio de la divina venganza, y disfrutar de la felicidad de la luz eterna.), y ni hablar de la secuencia Dies Irae, suprimida con la reforma litúrgica de 1970, que nos hablaba del juicio final y de la necesidad del arrepentimiento y la misericordia divina.

Estas no son invenciones medievales o tridentinas, sino que han sido la enseñanza de la Iglesia desde siempre. Escuchemos el testimonio de los padres de la Iglesia:

 “En cuanto a la recitación de los nombres de los difuntos, ¿qué puede haber que resulte más útil y que sea más oportuno y digno de alabanza, a fin de que los presentes se den cuenta de que los difuntos siguen viviendo y no han quedado reducidos a la nada, sino que siguen existiendo y viven junto al Señor, y así quede afianzada la esperanza de aquellos que rezan por sus hermanos difuntos considerándolos como si hubieran emigrado a otro país? Son útiles, en efecto, las preces que se hacen en su favor, aunque no puedan eliminar todas sus culpas.” San Epifanio de Salamina

“Por tanto, las pompas fúnebres, los cortejos funerarios, la suntuosa diligencia frente a la sepultura, la lujosa construcción de los mausoleos significan un cierto consuelo para los vivos, nunca una ayuda para los muertos. En cambio, no se puede dudar de que se les ayuda con las oraciones de la santa Iglesia, con el sacrificio salvador y con las limosnas que se otorgan en favor de sus almas, para que el Señor los trate con más misericordia que la merecida por sus pecados.

Esta costumbre, transmitida por los padres, la observa la Iglesia entera por aquellos que murieron en la comunión del cuerpo y sangre de Cristo y de modo que, al mencionar sus nombres en el momento oportuno del sacrificio eucarístico, ora y recuerda también que se ofrece por ellos. Si estas obras de misericordia se celebran como recomendación por ellos, ¿quién dudará de que han de serles útiles a aquellos por quienes se presentan súplicas ante Dios en ningún modo inútiles?“ San Agustín

Así pues, es claro que ante la muerte de un familiar, la Iglesia nos llama a ser concientes de la realidad del juicio, y por ello elevar oraciones a Dios pidiendo el perdón de sus culpas y el descanso de su alma inmortal. Así mismo, la Iglesia reconoce que la muerte es inevitablemente causa de tristeza y dolor para sus familiares y amigos, y de ahí la costumbre de muchos compositores del renacimiento de musicalizar textos del libro de Job, componiendo motetes para la misa de difuntos, como Taedet animam meam y Versa est in luctum.

A continuación, les presentamos el repertorio que ofrecemos en Philokalia Cantorum.

Ordo para la Misa de Difuntos

Introito: Requiem Aeternam
Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis. Ps/ Te decet hymnus, Deus, in Sion, et tibi reddetur votum in Hierusalem; exaudi orationem meam; ad te omnis caro veniet. R/ Requiem…

Kyrie: Missa pro Defunctis (XVIII b)
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison.

Tractus: Absolve Domine
Absolve, Domine, animas omnium fidelium defunctorum ab omni vinculo delictorum. V/ Et gratia tua illis succurrente, mereantur evadere Judicium ultionis. V/ Et lucis aeternae beatitudine perfrui.

Offertorio: O Jesu Christe -Jacquet de Mantua
O Jesu Christe, miserere mei, cum dolore langueo: Domine, tu es spes mea. Clamavi ad te, miserere mei.

Sanctus: Missa pro Defunctis (XVIII)
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt Caeli et Terra gloria Tua. Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis.

Agnus Dei: Missa pro Defunctis (XVIII)
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: Dona eis requiem (sempiternam)

Communio: Caligaverunt oculi mei – Tomás Luis de Victoria
Caligaverunt oculi mei a fletu meo: quia elongatus est a me, qui consolabatur me: V/ Videte, omnes populi, R/ si est dolor similis sicut dolor meus. V/ O vos omnes, qui transitis per viam, attendite, et videte R/ si est dolor…

Salida: Da Pacem Domine
Da pacem, Domine, in diebus nostris quia non est alius qui pugnet pro nobis, nisi tu Deus noster.